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Cien días

Por: Administración
2019-03-19 20:30:08
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Mis queridos entomafóbicos ¿Cómo les va? ¿Felices ya te tener #MinistraContratista en la tremenda corte de justicia? ¡Ahí se las vean los diputados que en votación secreta y a pesar del evidente conflicto de interés la votaron! Recuerden que viene la intermedia y a nosotros nos tocará botarlos a ustedes… y en el inter la señora de Rioboó ya amarro 15 años para mamar de la corte.

Llegamos a los cacareados cien días de la administración lopezobradorista. Hay que reconocer que en este periodo ha habido aciertos: la lucha frontal contra el robo de combustible fue sin duda una acción necesaria, sí hecha al ahí se va, improvisada y hasta desorganizada, pero da una señal clara de que va en serio el ir contra la corrupción.

Bueno, el que esto escribe se la creerá cuando vea que van en serio contra mi lord Peña Nieto Chiquito Bebé y secuaces, porque hasta el día de hoy no se ve pa’cuando pasarán esa factura. Un acierto mercadológico (sí, mercadológico) han sido las mañaneras aburridoras de don Andrés Manuel, porque pone el tema y así asegura que nadie se salga de su discurso. Aunque ¡aguas! Luego se les escapan cada cosa por sus redes (como le pasó a la Secretaría del Bienestar con lo de los malos mexicanos) y el eliminarlo de la internet (mentira, ahí siempre se queda) y pedir disculpas no serán suficiente control de daños.

La reducción de salarios (que sigue en veremos en algunos casos), la desaparición del Estado Mayor presidencial, cortar las pensiones de los expresidentes siguen siendo las acciones que han validado la confianza de la mayoría.

Sin embargo, hay otros temas que generan incertidumbre y también hay que ponerlos sobre la mesa: con la cancelación del aeropuerto de Texcoco aún no sabemos exactamente cuánto va a ser el golpe al erario, también se desconoce el costo financiero de tener parados en un aeropuerto de EEUU el avión presidencial y la flotilla de aeronaves que pretenden venderse (porque tener una flotilla de aviones parados cuesta tanto o más que tenerlos en uso). Los estudios de impacto ambiental del nuevo aeropuerto de Santa Lucia, así como del tren maya siguen en el limbo. Obras como el mencionado trenecito y la termoeléctrica en el estado de Morelos se enfrentan a la desaprobación de los habitantes de las zonas afectadas y hay una sordera voluntaria en la presidencia y allegados (y yendo más allá, una ceguera cómplice de quienes aprueban el gobierno de López Obrador)

Preocupante me resulta además ese discurso cuasi religioso que escuchamos cada mañana y esa disposición de mandar a la hoguera de los señalamientos mediáticos a cualquiera que contradiga el discurso oficial, peor aún el señalar sin pruebas ni procesos a presuntos culpables de delitos por descubrir. Y no es que no haya sospecha sobre algunos personajes, pero legalmente ni una averiguación previa les pesa. Se le olvida al señor presidente que su deber no es “moralizar” ni “evangelizar” y que bueno que sea “marido de una sola mujer como dice en la biblia”, pero eso a mí no me dice nada de su eficacia como servidor público, que es lo que el Pejecito es.

El espacio se me acaba y aún no les comento que en la mañanera del pasado 13 de marzo el ejecutivo (o sea, Andrés Manuel), anunció su intención de otorgar a las iglesias canales de radio y televisión para moralizar a la población, y que por lo pronto ya trabaja de la mano con denominaciones evangélicas para implantar programas de prevención de adicciones, sin importar que este tipo de declaraciones y acciones se pasen por el arco del triunfo al estado laico. Es tiempos en donde la discusión sobre si los contenidos de la televisión deben o no estar regulados, censurados o por el estado ya resulta estéril, se nos está olvidando que "moralizar" no es tarea de estado y el espacio público oficial no debe ser para ninguna iglesia. Si las iglesias quieren tener canales de radio y televisión, que los paguen, que con su lana que hagan lo que quieran. El espectro público no debe abrirse a lo religioso. Religión y estado, separaditos.