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Dejar ir

Por: Patricia Garcés
2019-07-31 14:31:43
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Soundtrack para esta columna: “Night changes” de One direction.
“Having no regrets is all that she really wants
We’re only getting older, baby
And I’ve been thinking about it lately
Does it ever drive you crazy
Just how fast the night changes?
Everything that you’ve ever dreamed of
Disappearing when you wake up
But there’s nothing to be afraid of”

 

Últimamente pareciera que estoy haciendo una maestría en dejar ir. Hace años solía pensar que mi vida ya estaba escrita y que las cosas serían solo de cierta manera. Había cierto confort en esa idea pero también un poco de desilusión y desencanto. ¿Esto es todo?

A la mayoría de los seres humanos nos encanta la seguridad de algo o de alguien, saber que “tenemos” a X persona, cosa o situación. Pero la vida es cruel y cochina y como les dije en la columna anterior sobre el duelo, a veces los cambios simplemente llegan y te atropellan, en otras ocasiones los buscamos. Mi vida pareciera ser una mezcla de ambos casos estos últimos meses.

No sé a ustedes pero a mí me costaba mucho dejar ir, todavía me cuesta un poco para ser honesta: me resisto, me pongo triste, peleo con la situación y paso por el proceso de duelo completo de ida, venida y de regreso. Luego me rindo ante la circunstancia y me doy cuenta de que no puedo hacer nada y que no queda más que subirte a la ola y tratar de surfear. Como puedas, como sea.

Hace un poco más de un año todas las piezas del rompecabezas de mi vida estaban en el aire y no les puedo describir el nivel de terror que eso me causaba, la ansiedad que no me dejaba respirar bien ni tampoco dormir. Gracias a hablarlo mucho con grandes amigas y amigos, a la terapia y a un ejercicio de autocontrol he podido irlo manejando.

Poco a poco las piezas del rompecabezas se van acomodando, ahora van a formar una imagen diferente a la de antes, todavía no me queda claro que imagen será y eso está bien, me estoy dando el permiso de no saber (aun), para una ex controladora esto es un paso grande y también poder resistir la presión de lo que los demás esperan de mí: siempre tener un plan, siempre saber que sigue, siempre hacerlo “bien” ¿Son los demás o son mis propias auto exigencias reflejadas en los demás? ¿Son las cosas que crecí escuchado toda mi infancia martillándome la perfección y de las que aún no me puedo deshacer del todo? ¿Son las ganas de cumplir con las expectativas ajenas para ser vista, amada, tenida en cuenta?

Pronto voy a dejar una ciudad que amo, en la que he sido muy feliz pero en la que también he llorado como nunca en la vida. Tengo que “desarmar” una casa que se formó con una idea de vida muy diferente a la que tengo ahora. Voy a despedirme de personas increíbles que conocí, con las que convivo, que amo, que me han ayudado a sobrevivir estos últimos meses y que no sé cuándo voy a volver a ver. Y honestamente no sé cómo chingados le voy a hacer. La parte intelectual y la ejecución física de todo el asunto la entiendo y la puedo llevar a cabo. La emocional…ahí se las encargo.

Y así las cosas…



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Patricia Garcés

Reynosense. Licenciada en comercio internacional. Madre. #HomeSchoolMom. Sí, soy una de "esas feministas". Molestando a la humanidad desde 1976. Me gustan los perros y no entiendo la obsesión de las personas por los gatos, nunca me han dado confianza. 

Correo electrónico: pat1228g@gmail.com

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