LA JORNADA. Los productores ganaderos del sur de Tamaulipas, exhortan a la federación reconsiderar el recorte presupuestal de 11.6 por ciento al Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica), y la centralización de sus recursos financieros, al subrayar que el país enfrenta la propagación del gusano barrenador con menos capacidad de respuesta, menor margen de maniobra y un sistema sanitario debilitado, explicó el ganadero y ex diputado federal Gonzalo Alemán Migliolo.
“Hoy Senasica depende de una bolsa centralizada, con menos presupuesto y con procesos más lentos. En una emergencia sanitaria eso se traduce en riesgo”, afirmó.
El también ex diputado en la legislatura federal número 59, rememoró que el Paquete Económico 2026 presupuestó para Senasica al menos 4 mil 793 millones de pesos, 628 millones menos que los 5 mil 421 millones asignados el año anterior, pese a un contexto marcado por emergencias zoosanitarias y advertencias de especialistas sobre riesgos a la inocuidad alimentaria.
“El gusano barrenador tiene presencia en México desde hace poco más de un año, no llegó ayer; los legisladores federales sabían de la contingencia, pero desconocen la dinámica de propagación”, sentenció.
Gonzalo Alemán Migliolo, productor ganadero del sur del estado, señaló que la preocupación del sector no se limita al recorte presupuestal, sino a la pérdida de mecanismos financieros que en años anteriores permitían a la dependencia actuar con mayor rapidez ante contingencias sanitarias.
Explicó que durante su gestión como diputado federal se estableció un esquema mediante el cual el cobro aproximado de 10 dólares por becerro por concepto de inspección sanitaria era absorbido por el Gobierno federal y canalizado directamente a Senasica, lo que dotaba a la institución de recursos propios y de disponibilidad inmediata.
En años previos, México exportaba alrededor de un millón y medio de cabezas de ganado a Estados Unidos, lo que generaba una recaudación significativa por inspecciones sanitarias, recursos que fortalecían la vigilancia, el control y la reacción ante brotes; “esas herramientas ya no existen”, culminó.