EJE CENTRAL. La mañana de este 24 de febrero quedó marcada por un anuncio que removió memorias de una de las etapas más visibles de la televisión musical en México. A los 47 años murió Héctor Zamorano, integrante de la primera generación de La Academia, figura que, aunque tuvo un paso breve por el programa, quedó inscrita en la narrativa fundacional del reality. La confirmación llegó desde la propia televisora que lo vio debutar ante el público.
La noticia, difundida en espacios informativos de la empresa, activó de inmediato reacciones entre seguidores que lo acompañaron desde 2002. Su nombre volvió a colocarse en la conversación pública no por un lanzamiento artístico, sino por el cierre definitivo de una historia atravesada por la exposición mediática, los altibajos profesionales y una batalla personal que él mismo hizo pública en años recientes.
La confirmación oficial se dio luego de que circularan versiones sobre su fallecimiento durante las primeras horas del día. Fue a través de los canales institucionales y de programas como Venga La Alegría y Ventaneando que se informó sobre la muerte del cantante, disipando especulaciones y estableciendo la postura formal de la televisora.
Zamorano formó parte de la generación inaugural de La Academia en 2002, un formato que en ese momento redefinió la competencia musical en televisión abierta. Originario de Veracruz, consiguió su lugar tras un proceso de audiciones que lo llevó al escenario principal del programa. Sin embargo, su permanencia fue breve: quedó registrado como el primer eliminado en la historia del reality, tras enfrentarse en nominación con Laura Caro y Wendolee Ayala.
A pesar de esa salida temprana, un año después logró lanzar su álbum debut, un paso que no todos los concursantes alcanzaron. Su trayectoria continuó entre presentaciones musicales y trabajos de locución, aunque sin consolidar una estabilidad sostenida dentro de la industria del entretenimiento.
En 2021 comenzó a enfrentar un cuadro de depresión, un trastorno que, según relató posteriormente, impactó de manera directa en su vida personal y profesional. No fue sino hasta enero de 2023 cuando decidió hacerlo público a través de redes sociales, donde describió la complejidad de su día a día.
En una de sus publicaciones más citadas escribió: “Hoy cumplo dos años con esta depresión a la cual no le he podido ganar... He tratado de aparentar, pretender, ocuparme, le ‘he echado ganas’, pero al parecer no puedo con ella”.
En distintos mensajes reconocía el desgaste emocional que implicaba sostener una imagen de bienestar frente a los demás. Señalaba que estaba cansado de aparentar felicidad y que los días podían convertirse en una experiencia difícil de sobrellevar. Pese a ello, también dejó constancia de que buscó enfrentar el trastorno hasta el final.
Especialistas señalan que el diagnóstico de depresión debe realizarlo un profesional de la salud mental, mediante entrevistas y evaluaciones formales. En México, la Línea de la Vida (800 911 2000) ofrece atención las 24 horas para quienes requieran orientación.
Tras confirmarse su muerte, seguidores acudieron a sus perfiles de Facebook e Instagram para despedirse. En ese repaso de publicaciones cobró fuerza un mensaje fechado el 11 de mayo de 2025, que algunos interpretaron como una señal del momento emocional que atravesaba.
“Si no te respondo no es personal, es solo que no estoy listo, y no se si lo esté alguna vez...”, escribió entonces.
La frase, breve y directa, se convirtió en el último mensaje público que dejó a sus seguidores. Hoy, ese texto circula como testimonio de una etapa marcada por la introspección y la vulnerabilidad, en contraste con la exposición que lo acompañó desde su irrupción en la pantalla.