MVS. La escena musical de Nuevo León está de luto. Gustavo Montalvo, conocido artísticamente como Gus Montalvo y recordado por ser la voz principal de la banda Phases, falleció en las últimas horas, dejando un vacío en la memoria de quienes vivieron la efervescencia del rock-pop independiente que floreció en Monterrey durante la década de los ochenta.
Nacido en la capital regiomontana, Montalvo mostró desde muy joven una inclinación innata por la música. Su timbre vocal melódico y su presencia escénica —descrita por quienes lo vieron en vivo como intensa pero elegante— lo llevaron a destacar en festivales escolares y concursos juveniles, mucho antes de convertirse en un referente local.
Fue a principios de los años 80´s cuando, junto a un grupo de amigos músicos, fundó Phases, una agrupación que rápidamente se hizo de un nombre en bares, clubes nocturnos y eventos universitarios de la ciudad.
El punto más alto en la carrera de Gus Montalvo llegó con el tema "Yo la veo". La canción, impulsada por sintetizadores envolventes, una energía fresca y una letra que retrataba la fascinación por una figura femenina en el entorno nocturno urbano, logró una importante rotación en estaciones de radio locales. Para muchos regiomontanos de la época, esta canción se convirtió en un himno generacional y en la banda sonora de una juventud que buscaba identidad propia.
La interpretación de Gustavo no solo le dio carácter a la melodía, sino que lo consolidó como uno de los frontman más carismáticos y recordados del circuito independiente del norte del país. Aunque Phases no logró proyectarse a nivel nacional debido a la férrea centralización de la industria musical mexicana de aquellos años, su legado quedó firmemente anclado en la historia cultural de Nuevo León.
Con la llegada de los años 90 y los cambios en la industria, Phases se disolvió. Montalvo decidió entonces alejarse de los escenarios de manera profesional, aunque la música nunca abandonó su vida. Durante las décadas siguientes, participó esporádicamente en reuniones nostálgicas y colaboraciones con amigos músicos, demostrando que su voz conservaba aquella calidez y fuerza que lo hicieron famoso.
En sus últimos años, Gus llevó una vida reservada, centrada en su familia y en proyectos personales alejados del reflector público. Sin embargo, para colegas y seguidores, se mantuvo como una figura de culto dentro de la memoria musical regiomontana. Su partida ha provocado muestras de pesar en redes sociales, donde músicos de distintas generaciones han reconocido su influencia y su papel como precursor del rock y pop hecho en Nuevo León y sus alrededores.