MILENIO. En medio de tensiones globales, Kim Jong-un endurece su postura: asegura que el estatus nuclear de Corea del Norte es ya “irreversible” y lanza fuertes críticas contra Estados Unidos, al que acusa de agresión y terrorismo de Estado.
Desde Pyongyang, el líder norcoreano también calificó a Corea del Sur como su “Estado más hostil”, marcando distancia total y dejando atrás la idea de una reunificación pacífica. Sin embargo, en su mensaje el pasado 22 de marzo, dejó abierta una puerta: la posibilidad de diálogo dependerá de si Washington opta por la confrontación o la coexistencia.
El discurso llega en un contexto internacional tenso, donde conflictos como el de Medio Oriente refuerzan la narrativa del régimen norcoreano: para Pyongyang, conservar armas nucleares es la única garantía frente al poder militar estadounidense.