EL SOL DE CHIAPAS. A pocos días del inicio de la Semana Santa, pescadores y comerciantes enfrentan una fuerte caída en ventas tras el derrame de hidrocarburos en el Golfo de México, que ha afectado más de 600 kilómetros de costa en Veracruz, Tabasco y Tamaulipas.
En mercados de pescado, donde tradicionalmente aumentan las ventas en esta temporada, el panorama es desolador: pasillos vacíos y clientes ausentes, ante el temor de consumir productos contaminados.
Pescadores señalan que la situación no solo ha reducido la venta, sino también la actividad, ya que en varias zonas se ha detenido la pesca para evitar daños en redes y embarcaciones por el crudo.
Aunque autoridades reportan la recolección de más de 400 toneladas de hidrocarburos y descartan afectaciones graves a la salud, la incertidumbre entre consumidores persiste, afectando directamente el ingreso de cientos de familias.
Activistas estiman que varios cientos de pescadores han resultado perjudicados, algunos de los cuales han tenido que recurrir a préstamos ante la falta de ingresos.
Para muchos, esta temporada que solía ser de alta demanda se ha convertido en una crisis: sin pesca, sin ventas y sin certezas, en medio de uno de los derrames más impactantes en años recientes.