ABC. La Casa Blanca abre un nuevo frente. Este martes, Donald Trump ha atacado duramente a Giorgia Meloni, que es una de sus aliadas en Europa. «Me ha dejado atónito. Pensaba que tenía valor, pero me equivoqué», ha dicho sobre ella en una entrevista al 'Corriere della Sera'. Además, el presidente revela que no hablan «desde hace tiempo».
En solo seis minutos, el tiempo que ha durado la entrevista telefónica, el presidente de EE.UU. ha puesto en jaque la supuesta «relación especial» con la jefa del Gobierno de Italia. La primera pregunta la ha hecho él mismo, sin dejar tiempo a que la plantee periodista: le interroga sobre «si a los italianos os gusta que ella (Giorgia Meloni) no esté haciendo nada para conseguir petróleo». «¿Le gusta a la gente? No me lo puedo imaginar. Me ha dejado atónito. Pensaba que tenía valor, pero me equivoqué», asegura.
Trump añade que Meloni le ha dicho que «Italia no quiere verse involucrada» en la guerra en el Golfo «aunque Italia obtenga su petróleo de allí y aunque Estados Unidos sea muy importante para Italia». «Cree que Estados Unidos debería hacer el trabajo por ella», acusa.
Trump insiste en su perspectiva de que Italia «no quiere ayudarnos con la OTAN, no quiere ayudarnos a deshacernos de las armas nucleares» y, por eso, lamenta que Giorgia Meloni «es muy diferente de lo que pensaba». «Ya no es la misma persona, e Italia no será el mismo país; la inmigración está matando a Italia y a toda Europa», añade durante la conversación con Viviana Mazza.
En la breve y explosiva conversación mezcla la inmigración, la guerra, la escasez de energía o la reapertura de Ormuz, cerrado precisamente a causa del ataque de EE.UU. a Irán. De Europa dice que «paga los precios más altos del mundo por la energía y ni siquiera están dispuestos a luchar por el estrecho de Ormuz, de donde la reciben. Dependen de que Donald Trump lo mantenga abierto». Añade que ha «pedido (a sus socios de la OTAN) que envíen todo lo que quieran (para desminar el Estrecho), pero no quieren porque la OTAN es un tigre de papel».
Cuando la periodista le recordó que Giorgia Meloni calificó sus insultos al Papa como «inaceptables», Trump también responde: «Es ella la que es inaceptable, porque no le importa si Irán tiene un arma nuclear y volaría Italia por los aires en dos minutos si tuviera la oportunidad». Sobre el Papa León XIV, repite que «no entiende (la amenaza que supone Irán) y no debería hablar de guerra, porque no tiene ni idea de lo que está pasando. No entiende que en Irán mataron a 42.000 manifestantes el mes pasado». Esta vez lo ha dicho sin insultar.
Las palabras de Trump sobre Meloni han provocado en Italia una ola de solidaridad encabezada por la líder de la oposición, Elly Schlein, quien ha pedido la «unánime» condena al «ataque» de Trump durante una aplaudida intervención en el Parlamento. «Nuestra solidaridad es total; ningún líder extranjero puede permitirse atacar, insultar y amenazar a nuestro país ni a nuestro Gobierno». «Ya habrá tiempo para reprochar los errores; ahora defendamos a Italia», ha solicitado también Paolo Gentiloni, ex primer ministro y excomisario europeo de Economía. Se ha desmarcado, entre otros, Matteo Renzi, quien lo enmarca en el «colapso» provocado tras perder en marzo el referéndum sobre la reforma de la Justicia y se pregunta «si Donald Trump, que era su aliado, dice esto, ¿os imagináis qué dirán de ella los demás?».
El primer exponente del Gobierno italiano que ha salido al paso de las declaraciones de Trump contra Meloni ha sido su ministro de Exteriores, Antonio Tajani. «Somos y seguiremos siendo firmes defensores de la unidad de Occidente y sólidos aliados de EE.UU., pero esta unidad se construye sobre la base de la lealtad, el respeto y la franqueza mutuos», ha escrito en un mensaje difundido en redes sociales. Ha defendido también que «el presidente del Consejo de Ministros (Giorgia Meloni) y el Gobierno (italiano) defienden y defenderán siempre y únicamente los intereses de Italia».
Guido Crosetto, ministro de Defensa, ha asegurado que «la amistad entre naciones aliadas se basa en el respeto, no en la renuncia a la propia autonomía de juicio», y que «ser aliados no significa aceptar todo en silencio, sino tener el valor de decir con claridad lo que se considera justo». Pero para no empeorar la situación, también ha asegurado que «el vínculo entre Italia y EE.UU. no está en entredicho, al igual que no está en entredicho la solidez de la alianza».
Precisamente este martes, horas antes de la entrevista, Giorgia Meloni había presumido de ser una de las primeras líderes que condenó los insultos de Donald Trump al Papa León XIV. «Dije lo que pienso, que las declaraciones, en particular las referidas al Pontífice, eran inaceptables. Expresé y expreso mi solidaridad con León XIV. Diré más: francamente, no me sentiría cómoda en una sociedad en la que los líderes religiosos hicieran lo que dicen los líderes políticos».
Sin embargo, el primer mensaje de Giorgia Meloni en apoyo del Papa el lunes se limitaba a mencionar el viaje que León XIV acababa de emprender por África. Por eso, horas más tarde Meloni decidió distribuir uno nuevo más explícito. «Pensaba que el sentido de mi declaración de esta mañana había quedado claro, pero lo reitero con mayor claridad. Considero inaceptables las palabras del presidente Trump dirigidas al Santo Padre», escribió entonces.
Ese retraso apunta que no quería transformar la defensa del Papa en un conflicto diplomático con Washington. Este mismo martes, horas antes de la entrevista de Trump, Meloni había explicado a los periodistas que «la relación que Italia mantiene con EE.UU. viene de hace algunos años, no se trata de una relación con un solo Gobierno», y no es circunstancial. «Intentamos hacerlo lo mejor que podemos, dadas las circunstancias, considerando a EE.UU. como nuestro aliado estratégico y prioritario». Justificó por otro lado que «cuando se es amigo y se tienen aliados, sobre todo si son estratégicos, también hay que tener el valor de decir cuando no se está de acuerdo, que es lo que yo hago cada día, porque creo que eso es bueno para Europa, para EE.UU. y para Occidente en general».
Evidentemente, Donald Trump no lo ha visto del mismo modo.