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Gonzalo Celorio, el séptimo escritor mexicano en recibir el Premio Cervantes

Por: Administración
2026-04-23 20:29:10
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LA JORNADA. El escritor mexicano Gonzalo Celorio se convirtió en el séptimo mexicano en ser reconocido con el máximo galardón de las letras en español, el Premio Cervantes, en una ceremonia solemne en el paraninfo de la universidad de Alcalá de Henares en la que evoco con su discurso a sus orígenes asturianos, a su erudición e influencias literarias y, por supuesto, a la importancia de El Quijote de la Mancha en su obra, en su vida. 

Celorio, nacido en la Ciudad de de México en 1948, rindió homenaje a su linaje familiar, sobre todo el que procedía de Asturias y de Cuba, y celebró el humor en la literatura como una forma de sabiduría y resistencia.

Celorio se unió a una selecta estirpe de escritores, los que tienen el máximo galardón de las letras en español. Entre ellos están algunos de los grandes autores de la literatura contemporánea, como Jorge Luis Borges, Octavio Paz, Carlos Fuentes, Rafael Alberti, Jorge Guillén, Alejo Carpentier, Camilo José Cela, Álvaro Mutis, José Emilio Pacheco, Nicanor Parra, Elena Poniatowska, Sergio Pitol, Sergio Ramírez, Ada Vitale y Fernando del Paso, entre otros.

En su discurso, Celorio hizo un emotivo recuerdo de sus orígenes: 

“En su lecho de muerte, mi padre quiso despedirse de cada uno de sus doce hijos. Mi madre nos fue llamando uno a uno por orden de aparición en este mundo. Soy el undécimo de su descendencia, pero fui el último en comparecer ante él. La familia había querido evitar que mi hermana menor -una niña todavía-, presenciara el fatal desenlace. Entré en su habitación. Se respiraba en la penumbra un aire enrarecido por los olores que despedían los medicamentos. Me acerqué a su cama. Le rocé su mano lánguida con mis dedos tartamudos. Abrió los ojos y me dijo, con su aliento de hepatitis y la voz seca: “Tú llegarás, hijo.” Y agregó: “Si no puedes, yo te empujo.” Hoy llegué, papá, justamente hoy, 64 años después. Gracias”.

Después evocó a Miguel de Cervantes, al que describió con riqueza literaria: “Engolado: con la gola o gorguera, metonimia de su efigie, que le rodea el cuello y en la que parece descansar la cabeza, y el rostro grave, como convendría a una voz grandilocuente. Tal es la imagen del más célebre escritor que ha engendrado la lengua española en todos los tiempos de su historia milenaria y en todos los lugares del vasto territorio donde se habla. Así figura en las portadillas de los libros de su autoría, en los grabados que ilustran las historias de la literatura española y hasta en el estrado del auditorio principal de la Real Academia Española”.

En su discurso también recordó a Carlos Fuentes, para explicar que “lo paradójico es que el Quijote, que se insubordina a cualquier canon posible, establece al mismo tiempo el canon indiscutible de la literatura de nuestra lengua. Podría decirse que cualquier experimento narrativo o cualquier intento de ruptura de la tradición en busca de la modernidad ya están prefigurados en el Quijote. Si el fundamento del canon cervantino no es otro que la insubordinación a todo canon y ese canon sigue vigente, la novela ha cifrado su originalidad y su valor en tal iconoclasia. Y no sólo porque admita la concurrencia de varios géneros en su seno, como ocurre en el Quijote, sino por su renuencia radical a ubicar los géneros literarios en compartimentos estancos”.

Celorio también tuvo un momento para recordar su origen: 

“Después de veinte años de navegación, por fin atraqué en la Ítaca de mis antepasados. Yo no conocí a ninguno de mis cuatro abuelos. Pero sé que el padre de mi padre salió de un caserío llanisco de Asturias, a mediados del siglo XIX para "hacer las Américas" cuando apenas era un mozalbete de dieciséis años. Se estableció en México y al cabo de un tiempo de esfuerzos denodados y muchas privaciones, pudo casarse con una mujer mexicana con la que fundó la estirpe de la que procedo. Gracias a la novela que escribí sobre los avatares de su historia, lo conozco mejor que si lo hubiera conocido en vida”.

El rey de España, Felipe VI, fue el encargado de cerrar el acto y retrató a Celorio así: “Escritor, catedrático, bibliófilo, profesor y académico de la lengua, en Gonzalo Celorio reconocemos una voz literaria consolidada a través de toda una vida de dedicación, una voz de notable elegancia y hondura reflexiva, que es, al mismo tiempo, testimonio del México moderno y espejo de la condición humana”.


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