LA SILLA ROTA. El líder de China, Xi Jinping, regresó este lunes a Pyongyang para una cumbre de dos días con Kim Jong-un, marcando su primera visita a Corea del Norte en casi siete años.
Este encuentro ocurre en un momento crítico en el que el mandatario norcoreano se muestra más fortalecido gracias a su reciente alianza estratégica con Rusia, lo que ha reducido su dependencia histórica de Beijing.
El presidente chino, Xi Jinping, planteó este lunes en Pionyang a su homólogo norcoreano, Kim Jong-un, reforzar los intercambios entre ambos países en diplomacia, aplicación de la ley y asuntos militares, según informó la agencia estatal de noticias china Xinhua, que no menciona la desnuclearización del Norte.
"El partido y el Gobierno de China no cambiarán su firme postura de conceder gran importancia a la amistad tradicional con Corea del Norte, su firme apoyo al liderazgo de Kim Jong-un en la causa socialista norcoreana, ni su firme determinación de salvaguardar los intereses comunes de ambas partes y un entorno estratégico favorable", dijo Xi en declaraciones recogidas por la agencia china.
El mandatario chino presentó cuatro propuestas para desarrollar las relaciones bilaterales, empezando por mantener los intercambios de alto nivel, con un refuerzo de los contactos en diplomacia, aplicación de la ley y asuntos militares para ganar "sabiduría y fuerza" para la mejora de lazos, según Xinhua.
Xi también abogó por elevar la cooperación en áreas como comercio, agricultura, construcción, ciencia y tecnología, atención médica y salud, e hizo un llamamiento a aprovechar la reapertura plena de los pasos fronterizos, y la reciente reanudación de vuelos civiles y trenes internacionales de pasajeros que conectan a ambas naciones.
En tercer lugar, pidió estrechar los lazos entre los pueblos mediante cooperación en educación, cultura, deportes y otros ámbitos.
Como cuarto eje, Xi defendió enriquecer la coordinación estratégica bajo el principio de "equidad y justicia", con el que Pekín busca promover una gobernanza internacional "más justa y equitativa".
Kim, por su parte, consideró que el hecho de que Xi eligiera Pionyang para su primer viaje al extranjero este año refleja la importancia que concede a la relación bilateral y supone un "enorme estímulo" para Corea del Norte, según Xinhua.
El líder norcoreano agregó que, desde su reunión con Xi en Pekín en septiembre del año pasado, los vínculos bilaterales se han desarrollado de forma activa en todos los ámbitos y han generado beneficios tangibles para los pueblos de ambos países.
De acuerdo con un artículo de The New York Times, se explican los objetivos clave de la visita de Xi Jinping:
La principal motivación de Xi es reafirmar la autoridad de China sobre su vecino, que en el último año se ha inclinado notablemente hacia Moscú. Desde 2024, Pyongyang y Rusia revivieron un pacto de defensa mutua de la era de la Guerra Fría, mediante el cual el Kremlin suministra petróleo, alimentos y tecnología militar a cambio de tropas y municiones norcoreanas para la guerra en Ucrania. Analistas señalan que a Beijing le preocupa esta cercanía y busca "reinsertarse en la ecuación" para evitar perder el control sobre el comportamiento volátil de Kim Jong-un.
Xi busca utilizar esta cumbre para enviar un mensaje al mundo: Corea del Norte sigue dependiendo de China y Beijing no puede ser marginada de los asuntos globales. Mientras el gobierno chino percibe que Estados Unidos genera "caos" a través de conflictos y aranceles, Xi intenta posicionar a China como una fuerza de estabilidad capaz de gestionar a sus aliados. Esta visita refuerza su imagen de líder de un bloque autoritario frente a las democracias occidentales.
Aunque China oficialmente se opone a una Corea del Norte con armas nucleares por temor a una carrera armamentista en la región, su postura ha evolucionado. Ahora, Beijing parece ver el arsenal de Kim como una moneda de cambio y una fuente de presión contra Washington y Seúl. Existe la posibilidad de que Xi actúe como intermediario o mensajero de Donald Trump, quien ha manifestado su deseo de una nueva cumbre con Kim, aunque el líder norcoreano se mantiene firme en no negociar su programa nuclear.
Por su parte, Kim Jong-un ya no se ve a sí mismo como un "socio menor" de China. Gracias al apoyo económico ruso, que ha inyectado miles de millones de dólares en su economía, Kim ahora tiene la confianza para presionar a Xi por concesiones económicas, como el fomento del turismo chino hacia los centros turísticos norcoreanos, un sector que no está restringido por las sanciones de la ONU.
En resumen, el viaje de Xi Jinping a Pyongyang es un movimiento estratégico para equilibrar el poder en el noreste de Asia, recordando tanto a Kim como a Putin que China sigue siendo el principal benefactor y el actor indispensable en la península coreana.