EL ECONOMISTA. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, desestimó los señalamientos sobre la presunta operación de espías rusos en territorio nacional. Ante ello, la mandataria instruyó a la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) a analizar la factibilidad de hacer públicas las nacionalidades de todos los agentes extranjeros autorizados para operar en el país.
“A ver si Relaciones Exteriores nos puede decir si es factible dar algunas nacionalidades, en general—. Para cualquier otro país, igual que para Estados Unidos, lleva… Si hay una persona vinculada a seguridad de otro país, algún agente que la Embajada solicita, se hace el mismo procedimiento”, declaró en su habitual conferencia de prensa.
“Pero no tiene nada que ver con un asunto internacional ni mucho menos, sino con todos los países se hace exactamente lo mismo”, agregó.
El Departamento de Estado estadounidense, encabezado por Marco Rubio, señaló en su nuevo informe, de 100 páginas publicado el lunes, Cuba, la capital del comunismo del siglo 21, la presencia de espías rusos en México como fuente de tensión bilateral.
“La presencia de altos mandos de inteligencia rusos en México —que se hacen pasar por diplomáticos para recabar información sobre Estados Unidos— ha sido fuente de tensión diplomática entre ambos países en los últimos años”, citó en la página 90 en referencia a la colaboración que existe entre Cuba y Rusia.
Sheinbaum informó el lunes que en México operan alrededor de 250 agentes extranjeros autorizados de diversas agencias de seguridad e inteligencia, entre ellos estadounidenses, tras ser aprobados por el Gabinete de Seguridad los cuales deben cumplir con la Constitución y la Ley Nacional de Seguridad.
De acuerdo con datos de la SRE, al 25 de marzo del 2024, la Embajada Rusa contaba con una plantilla de 85 personas acreditados en México, 50 diplomáticos y 35 miembros del personal técnico-administrativo. Hasta ese momento reportó la presencia de agentes rusos.