LA JORNADA. Residentes de Jabo, una ciudad rural del estado de Sokoto alcanzada por un misil estadunidense, aseguraron que el extremismo nunca ha sido un problema en la zona, después de que Washington y Abuja justificaron como un golpe contra militantes del Estado Islámico (ISIS) los ataques aéreos lanzados por Estados Unidos en Navidad contra el noroeste de Nigeria, informó este domingo el portal Common Dreams.
El bombardeo fue ordenado por el presidente estadunidense Donald Trump, quien afirmó que la operación estuvo dirigida contra “la escoria terrorista de ISIS en el noroeste de Nigeria que ha estado atacando y asesinando brutalmente, principalmente, a cristianos inocentes”.
No obstante, de acuerdo con un reporte de CNN basado en entrevistas a habitantes locales, el proyectil impactó a pocos metros del único hospital del pueblo, generando temor entre la población civil.
El ministro de Información de Nigeria rechazó la narrativa de un conflicto religioso y advirtió que “presentar los desafíos de seguridad de Nigeria como una campaña dirigida contra un solo grupo religioso es una tergiversación flagrante de la realidad”.
Tanto el gobierno nigeriano como la administración Trump sostuvieron que militantes murieron en el ataque, aunque no precisaron el número de víctimas ni sus identidades.
Según Kabir Adamu, analista de seguridad de Beacon Security and Intelligence en Abuja, citado por Al Jazeera, los objetivos probables habrían sido integrantes de “Lakurawa”, una facción de reciente formación vinculada a ISIS.
Críticos de la operación cuestionaron que el bombardeo incremente la seguridad de Estados Unidos y alertaron sobre el riesgo de más ataques, luego de que Washington advirtiera que podrían venir nuevas acciones militares en la región.