EXCELSIOR. La cantante islandesa Björk volvió a posicionarse en el debate político internacional al exigir la independencia de Groenlandia, en un contexto de tensiones geopolíticas y declaraciones del expresidente estadunidense Donald Trump sobre el territorio.
A través de redes sociales, la artista expresó su preocupación por el riesgo de que Groenlandia pase “de un cruel colonizador a otro”, en alusión a intereses estratégicos externos.
La postura de Björk fue difundida mediante una publicación en la red social X, donde compartió un mensaje de apoyo a la población groenlandesa y estableció paralelos con la historia reciente de Islandia.
En su mensaje, la cantante subrayó la importancia de la autodeterminación cultural y lingüística, uno de los ejes recurrentes en sus posicionamientos públicos.
El pronunciamiento de Björk se dio tras acontecimientos recientes reportados en torno a la intervención de Estados Unidos en América Latina y declaraciones del propio Trump sobre Groenlandia. La artista advirtió sobre la posibilidad de que el territorio ártico enfrente presiones similares a las vistas en otros escenarios internacionales.
En ese sentido, Björk manifestó su inquietud ante un posible cambio de control colonial, sin detallar acciones concretas, pero alertando sobre el uso de narrativas de seguridad para justificar intereses geopolíticos.
La preocupación de la cantante se intensificó luego de que Donald Trump reiterara su interés en anexar Groenlandia, al considerarla un enclave estratégico. En declaraciones retomadas por CNN, el exmandatario afirmó:
Estas palabras reavivaron un debate que ya había generado controversia durante su presidencia, cuando propuso por primera vez la compra del territorio.
Las declaraciones de Trump fueron rechazadas de manera contundente por el primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, quien calificó la retórica como inaceptable.
El posicionamiento del gobierno groenlandés reforzó la idea de que cualquier discusión sobre el futuro del territorio debe partir del respeto a su soberanía y voluntad política.
En paralelo, varios países expresaron su rechazo a la intervención estadounidense en Venezuela. Gobiernos de Brasil, Chile, Colombia, México, Uruguay y España advirtieron que dichas acciones representan “un precedente sumamente peligroso para la paz y la seguridad regional”, además de suponer riesgos para la población civil.
Este clima internacional sirvió como telón de fondo para el mensaje de Björk, que vinculó distintas experiencias históricas de intervención y control externo.
En su publicación, Björk también recordó un episodio poco conocido de la historia reciente de Groenlandia: los programas de anticoncepción forzada aplicados entre 1966 y 1970.
De acuerdo con investigaciones y documentos oficiales, más de 4 mil 500 mujeres y adolescentes indígenas fueron obligadas a colocarse dispositivos anticonceptivos sin su consentimiento, como parte de políticas impulsadas por autoridades danesas. Para la artista, este antecedente refuerza la necesidad de discutir la independencia desde una perspectiva histórica y de derechos humanos.
A lo largo de su carrera, Björk ha combinado su trabajo artístico con posiciones públicas sobre política, medio ambiente y derechos humanos. Sus pronunciamientos suelen conectar temas culturales con debates estructurales, especialmente aquellos relacionados con territorios del Atlántico Norte y comunidades históricamente subordinadas.