El Sol de México. El Estadio GNP se tiñó de morado para recibir a José Madero, quien presentó su primer show en este recinto ante 62 mil personas, en el concierto más grande que ha ofrecido en sus diez años de trayectoria como solista.
La mayoría de los fans portaban atuendos en tonalidades moradas y lilas, siguiendo la estética del disco “Sarajevo”, lanzado en 2024, otros lo combinaron con el logo del grupo Pxndx. Algunas chicas portaban coronas de luces del mismo color e incluso hubo quienes acudieron con lightsticks.
Su repertorio de 45 canciones inició con temas como “Campeones del mundo” (con la cual comenzó el concierto), “Baila conmigo” y “Cantar de gesta”. El músico lucía concentrado, pero cuando llegó el momento de saludar a su público, olvidó su discurso ante tanta emoción.
"Había pensado tantas cosas que decir en este momento, pero no me acuerdo de ninguna”, dijo entre risas. “Pero bueno, empecemos con buenas noches, gracias por atender esta cita”.
Los fans no desaprovecharon la oportunidad de reconocer que el originario de Monterrey, Nuevo León concretó este show en este recinto, que es el más grande de la Ciudad de México (después del Estadio Azteca cuando se adapta para recibir conciertos).
Y es que desde el anuncio de su show hace unos meses, en redes se leían comentarios de personas que dudaban que lograra congregar a tanta gente en una sede de este tamaño. Sin embargo, al grito de “si se pudo”, los fans respondieron a aquellos que no creyeron en la capacidad de convocatoria del artista.
La escenografía estaba conformada por una pasarela, una tarima pequeña donde estaban algunos de sus músicos, y dos pantallas monumentales que permitían ver desde cualquier lugar del recinto.
El Mariachi Juvenil Tecalitlán se sumó en el tema “Final ruin”, parte del disco “Canciones míseras”, el cual consta de melodías que Madero lanzó en singles durante estos diez años y no pertenecen a ningún álbum en particular.
La nostalgia no podía faltar en esta velada, y se sintió cuando sonó “Narcisista por excelencia”, un tema de su etapa con Pxndx, que data del 2006, e hizo que todas las voces se unieran en una sola.
“Violencia”, “Petite Mort”, “Padre nuestro”, “Dafne”, “Érase una bestia” y “Rayo de luz” continuaron el show. “Gracias amigos”, expresó José Madero.
“Estamos actuando como si no estuviéramos enfrente de no sé cuántas personas. Empezamos en un lugar para 200 personas hace casi diez años, y aquí estamos”.
Las pantallas proyectaban distintos gráficos, desde imágenes de ciudades, a fotografías de sus fans y una proyección intermedia en la que bajó el telón y dio tiempo para comprar bebida, comida y/o ir al baño mientras el equipo montaba el escenario acústico.
“Los de septiembre”, “Noche de baile”, “Lo dorado desvanece” y “Mercedes”, fueron algunos de los éxitos que sonaron en el bloque acústico, que terminó cerca de la medianoche.
El cantante no dejaba de agradecer a sus fans por permitirle presentarse en este recinto. Un falso final dejó al público con ganas de más, así que José regresó para despedirse con un encore de diez canciones, que concluyó con “Soy El Diluvio” con apoyo de la gente, pues al artista se le hizo un nudo en la garganta por la emotividad.
En total, el concierto tuvo una duración de cuatro horas seguidas, y pese al frío y el cansancio, José Madero se mantuvo sonriente y emocionado hasta el último momento para tomarse la foto del recuerdo con las y los maderistas.