PROCESO. La presidenta Claudia Sheinbaum descartó cualquier indicio de que su homólogo estadunidense Donald Trump pretendiera retirar a su país del Tratado México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC), en medio de un contexto de tensiones comerciales y migratorias que marcaron el inicio del segundo mandato de Trump.
Sheinbaum enfatizó que el tema no surgió en las llamadas bilaterales sostenidas hasta ese momento, contrastando con un reporte reciente de Bloomberg que reveló discusiones internas en la Casa Blanca sobre un posible abandono del acuerdo.
El informe de Bloomberg, publicado esa misma mañana, indicó que Trump consultó en privado a sus asesores sobre la viabilidad de salirse del pacto comercial, cuestionando: "¿Por qué no deberíamos retirarnos?". Fuentes anónimas familiarizadas con las conversaciones internas atribuyeron estas reflexiones a preocupaciones por desequilibrios comerciales, migración y el tráfico de fentanilo, justo antes de la revisión obligatoria del T-MEC programada para el 1 de julio de 2026.
Este contexto histórico remite al primer mandato de Trump, cuando negoció y firmó el acuerdo en 2020 como sucesor del TLCAN, aunque en enero de 2026 lo calificó públicamente como "irrelevante" durante una visita a una planta automotriz en Detroit, argumentando que Estados Unidos no dependía de la producción de vehículos de México o Canadá.
En respuesta directa a las preguntas de la prensa sobre el reporte de Bloomberg, Sheinbaum afirmó: "No lo creemos y nunca se ha manifestado en las llamadas porque es muy importante para ellos y para nosotros, el Tratado comercial".
La mandataria reiteró que "no hay ningún mensaje en ese sentido" en las comunicaciones sostenidas con su homólogo, subrayando la relevancia mutua del pacto, que facilitaba intercambios anuales por alrededor de 2 billones de dólares en bienes y servicios, con énfasis en sectores como automóviles, manufactura, acero y agricultura.
El representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, había señalado previamente que las conversaciones con México y Canadá se manejarían por separado, con mayores fricciones aparentes hacia el vecino del norte. Para México, el T-MEC representaba una integración económica clave, y su posible disrupción evocaba retiros previos de Trump de acuerdos internacionales, como el TPP en 2017 o el Acuerdo de París.
Sheinbaum mantuvo una postura optimista, destacando que el tratado beneficiaba a las tres naciones y descartando especulaciones basadas en reportes no confirmados oficialmente.