MILENIO. ¿Hasta qué punto un olvido deja de ser normal y se vuelve una señal de alerta? Aunque la dificultad para recordar se suele asociar a la edad, especialmente al cumplir 60 o más, especialistas advierten sobre la importancia de prestar atención a los fallos en la memoria, pues podrían ser cruciales para la detección temprana del Alzheimer.
Esta enfermedad es el tipo de demencia más frecuente de todas las que existen, atender los primeros síntomas influye en la calidad de vida de quien la padece, por ello es fundamental aprender a distinguir entre un descuido cotidiano y una señal de alerta médica, como advierte el Dr. Diego Apreza, director médico en el área de Neurología de Eli Lilly and Company.
Es imposible recordarlo todo, con el paso de los años algunas fórmulas matemáticas o algunos números de teléfono se borran de la memoria, especialmente cuando no son utilizados de forma constante.
La memoria cambia, es normal que algunas personas sientan que no pueden recordar los detalles de algún momento en específico o tardar un poco más en evocar un momento del pasado.
Sin embargo, la edad no tiene por qué causar un declive significativo de las capacidades de la memoria. Al respecto, en una entrevista con MILENIO el Dr. Apreza señala que, si bien a partir de los 60 años se comienzan a borrar ciertos detalles, en el Alzheimer estos tienen características específicas:
“Estos signos tempranos suelen minimizarse y atribuirse a la edad. Cuando empiezan a llamar la atención, lo recomendable es acudir con un especialista, como un neurólogo, que puede aplicar pruebas cognitivas para determinar si se trata de un problema de memoria que requiere mayor atención o de otra causa distinta”, comenta.Los casos de Alzheimer van en aumento, mientras que los de Parkinson disminuyen | Pexelsampliar
Un artículo del Instituto Estadounidense sobre el Envejecimiento destaca que, entre otros de los síntomas se encuentran:
“Es distinto a olvidar las llaves de vez en cuando, pues muchas veces esto se debe más a falta de atención que de memoria. Son situaciones que llaman la atención porque no eran habituales en esa persona (..) Cuando los olvidos son repetitivos y se salen de lo cotidiano es cuando empiezan a ser una señal de alerta”
La Asociación de Alzheimer contempla otras señales como aislamiento, dificultad para planificar, resolver o completar tareas cotidianas o tener cambios en la vista que obstaculizan el comprender imágenes u objetos así como cambios de humor o personalidad.
El especialista ha notado que hay características que se repiten en los pacientes: generalmente se trata de personas entre los 60 y 80 años que, además de las fallas en la memoria, presentan otras afectaciones en las funciones cognitivas como desorientación en tiempo y espacio o dificultad para recordar nombres de personas cercanas.
Muchas veces se suele aplazar la atención a la salud para cuando ya existen síntomas graves, no obstante, actuar antes puede retrasar el deterioro. Por ello, el doctor Apreza recomienda solicitar evaluaciones cognitivas a partir de los 60 años.
“Estas pruebas pueden ayudar a detectar problemas de manera temprana y hacer una gran diferencia. (...) Son protocolos que ya existen y que ayudan a detectar cualquier alteración en la memoria”, explica.
Por ahora no existe una prueba confiable que se pueda realizar en casa para detectar la enfermedad ya que deben ser aplicadas y evaluadas por médicos especialistas.
Se calcula que en México hay aproximadamente un millón 300 mil personas con este diagnóstico, según datos de la Secretaria de Salud. Desde su descubrimiento (en 1901) al día de hoy, no se ha logrado crear una cura, ya que el no tener una causa única dificulta su creación.
Según los estudios, solo el 5 % de los casos se asocian a causas genéticas, se desconoce la causa exacta del 95 % restante. Entre algunos de los factores identificados destacan:
A pesar de no tener todas las respuestas, las investigaciones acerca de esta enfermedad han permitido detectar factores de riesgo como la genética y la edad. Aunque ninguno de los dos se puede modificar, hay otros que sí, como los hábitos. Al respecto, el especialista destaca algunos como:
Para reducir el riesgo, el experto recomienda sacar al cerebro de su "zona de confort". La clave es la estimulación mental constante a través de actividades lúdicas y accesibles, como: