EXPANSIÓN. El comportamiento reciente de los Certificados de la Tesorería (Cetes) ha vuelto a colocarlos en el centro de la conversación entre inversionistas que utilizan estos instrumentos para resguardar su dinero o generar rendimientos a corto plazo.
Durante los últimos meses, la expectativa del mercado apuntaba a que el Banco de México (Banxico) continuaría relajando su política monetaria. Sin embargo, el comportamiento reciente de la inflación y las señales que comienzan a reflejar las subastas de deuda gubernamental han abierto una nueva pregunta entre quienes invierten en estos instrumentos: qué podría pasar con los Cetes en los próximos meses.
El comportamiento de estos instrumentos durante febrero ayuda a entender el momento que atraviesa el mercado. A lo largo del segundo mes del año, los rendimientos mostraron una tendencia a la baja, incluso mientras el mercado seguía atento al rumbo de la política monetaria en México.
Ese ajuste ocurre en paralelo con un repunte de la inflación. Datos correspondientes a la primera quincena de febrero muestran que la inflación general se ubicó en 3.92% anual, una cifra que, aunque permanece dentro del rango objetivo, ha reducido gradualmente la brecha entre el rendimiento y el aumento de los precios en la economía.
Última subasta de febrero
- 28 días: 6.83%
- 91 días: 7.05%
- 182 días: 7.05%
Primer subasta de marzo
- 28 días: 6.81%
- 91 días: 7.10%
- 182 días: 7.11%
- 364 días: 7.21%
Este comportamiento refleja cómo el mercado comienza a ajustar sus expectativas sobre el rumbo de las tasas de interés en México, un factor que será determinante para el desempeño en los próximos meses.
“La inflación ha repuntado en México y particularmente la inflación subyacente se sigue ubicando por encima del 4%, que es el componente que determina la trayectoria de la inflación en el mediano y largo plazo”, explicó Gabriela Siller, directora de análisis económico en Banco Base.
Además del repunte inflacionario, la especialista señaló que la tasa de interés real ya se ubica en un nivel que el propio Banco de México considera neutral, lo que significa que la política monetaria ya no impulsa la economía, pero tampoco presiona directamente para reducir la inflación.
“Si la inflación está repuntando y existen varios riesgos al alza, lo más prudente es mantener una política monetaria restrictiva y no seguir recortando la tasa de interés”, añadió.
El comportamiento reciente de las subastas también muestra cómo los inversionistas ajustan sus expectativas sobre lo que podría ocurrir con las tasas en México.
“El mercado empieza a reflejar lo que cree que va a hacer el Banco de México, y en la subasta más reciente ya se observó un comportamiento más cauteloso”, señaló la especialista.
Según explicó, parte de esa cautela también está relacionada con factores externos, como el aumento en los precios de los energéticos derivado de tensiones internacionales. Ese escenario podría presionar nuevamente la inflación en México durante el año.
“Hay muchos factores que pueden presionar la inflación al alza este año, incluyendo el comportamiento de los energéticos y un posible aumento en la actividad económica”, advirtió.
Las expectativas sobre los rendimientos de estos instrumentos dependerán en buena medida del entorno económico internacional y de la evolución de la inflación.
“Si el entorno energético se estabiliza, estimamos que el Banco de México podría realizar dos recortes adicionales y llevar su tasa a 6.5% al cierre del año”, explicó Siller.
Bajo ese escenario, la tasa de los Cetes a 28 días —que actualmente ronda 6.81%— podría descender gradualmente hacia niveles cercanos a 6.3% al cierre del año.
A pesar de los ajustes recientes en los rendimientos, la especialista considera que estos instrumentos continúan ofreciendo tasas competitivas para inversionistas minoristas.
“La tasa que se ofrece en México sigue siendo muy atractiva, sobre todo considerando que este entorno de tasas altas se observa en varias economías del mundo”, señaló.
Desde su perspectiva, trasladar inversiones a otros mercados no necesariamente implicaría obtener mejores rendimientos, ya que el comportamiento de las tasas responde a condiciones globales.