EXPANSIÓN. Japón busca petróleo fuera de Medio Oriente debido a los estragos por la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán. Y la interrupción en el estrecho de Ormuz —una de las rutas energéticas más importantes del mundo— lo obligó a replantear su abastecimiento. En ese contexto, México se acercó con el país asiático.
“Hablamos de temas internacionales”, dijo la presidenta Claudia Sheinbaum tras una llamada con la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi. “Japón en este momento vive una situación por la falta de petróleo derivado del estrecho de Ormuz”.
El estrecho de Ormuz concentra alrededor del 20% del comercio mundial de petróleo, gas natural licuado y combustibles refinados. Su disrupción no solo afecta a Medio Oriente, también impacta directamente a economías asiáticas como Japón, que depende de importaciones para cubrir su demanda energética.
Ante ese escenario, el gobierno nipón solicitó a México la posibilidad de exportar petróleo “en la medida de lo posible”. De acuerdo con información del diario económico Nikkei , citada por la agencia Reuters, el acuerdo contempla el envío de aproximadamente un millón de barriles con entrega prevista para julio.
El envío de petróleo no responde únicamente a una oportunidad internacional. También refleja una limitación interna. Sheinbaum explicó que Pemex exporta a países como Japón el crudo que no puede procesar en sus refinerías.
La afirmación se da mientras Pemex mantiene como objetivo la autosuficiencia en gasolina y diésel, es decir, refinar toda su producción dentro del país.
En la práctica, ese objetivo aún no se cumple. Retrasos en proyectos clave, como la refinería Dos Bocas , han obligado a mantener una parte importante de la producción en exportaciones.
Actualmente, Pemex exporta en promedio 400,000 barriles diarios, de acuerdo con sus cifras más recientes, lo que equivale a cerca de una tercera parte de su extracción.
El vínculo energético entre México y Japón no comenzó con esta crisis.
En 2014, Pemex reanudó exportaciones de crudo al país asiático tras más de una década sin actividad comercial, con el envío de un cargamento de un millón de barriles de petróleo tipo Istmo desde el puerto de Salina Cruz.
Ese movimiento formó parte de una estrategia más amplia: reducir la dependencia del mercado estadounidense, que históricamente ha concentrado la mayor parte de las exportaciones mexicanas. En ese mismo periodo, la petrolera comenzó a colocar crudo en nuevos destinos como Europa e India.
Para 2016, la relación con Japón ya incluía envíos regulares. Pemex exportaba alrededor de un millón de barriles mensuales de crudo Maya a empresas como Cosmo Oil, además de cargamentos adicionales desde terminales como Dos Bocas y Salina Cruz.
A pesar de esa estrategia, los volúmenes de exportación no crecieron de forma sostenida. En diciembre de 2013, México exportó en promedio 1.3 millones de barriles diarios, pero en enero de 2014 ese volumen cayó 7.6%, a 1.19 millones de barriles diarios, según datos de Pemex Exploración y Producción. Para febrero de 2026, las exportaciones repuntaron a 1.26 millones barriles diarios, aunque aún se mantenían por debajo de los niveles de cierre del año previo.
La distancia hacia Asia también define la operación. Los cargamentos deben concentrar al menos un millón de barriles para ser rentables, lo que explica por qué los envíos a esa región se realizan en grandes volúmenes y no de forma constante.