POSTA. La economía de Tamaulipas atraviesa un periodo de claroscuros donde el discurso oficial de crecimiento choca frontalmente con la precariedad del mercado laboral.
A pesar de los esfuerzos por posicionar al estado como un referente de inversión, los datos más recientes del INEGI confirman una tendencia preocupante sobre el incremento sostenido del trabajo informal.
Esta situación no solo erosiona la recaudación fiscal y la seguridad social de los trabajadores, sino que refleja una incapacidad estructural para absorber la mano de obra en el sector formal, dejando a miles de ciudadanos a merced de la inestabilidad económica y sin las garantías de ley mínimas para su desarrollo.
En entrevista, la Secretaria de Desarrollo Económico, Ninfa Cantú Deandar, reconoció que la transición hacia la formalidad es la "asignatura pendiente" del estado, centrando la estrategia gubernamental en el fortalecimiento de las micro, pequeñas y medianas empresas (MiPyMES).
De acuerdo con la funcionaria, el camino trazado por la actual administración es el incentivo financiero, utilizando herramientas como Fondo Tamaulipas para intentar frenar la proliferación de negocios no registrados.
Sin embargo, el volumen de apoyos parece ser apenas un paliativo frente a la magnitud de una crisis que mantiene a Tamaulipas en los niveles más bajos de competitividad en sectores clave.
Para la titular de economía, el fortalecimiento de las MiPyMES es la vía principal para combatir la actividad informal, bajo la premisa de que estos negocios son los que realmente mueven la economía local.
Durante el presente año, se informó la entrega de más de 6 millones de pesos en microcréditos a través de Fondo Tamaulipas, cifra a la que se sumarán los recursos del proyecto "Impulso".
No obstante, estas acciones ocurren en un contexto donde el estado aparece en el penúltimo lugar nacional en el desempeño de actividades terciarias.
Resulta contradictorio que el comercio y los servicios, áreas que por naturaleza deberían generar el mayor volumen de empleos formales, presenten un rezago tan marcado, lo que obliga a cuestionar si el financiamiento actual es suficiente para revertir el abandono de estos sectores.
A pesar del panorama crítico en la formalidad general, Cantú Deandar destacó avances específicos en municipios clave.
Según la funcionaria, en lo que va del año se han generado casi 2 mil 500 empleos en Ciudad Victoria, mostrando también tendencias positivas en ciudades como Tampico y Reynosa.
Si bien estos números sugieren una recuperación focalizada, la realidad estatal sigue marcada por un mercado laboral que se refugia en la informalidad ante la falta de vacantes de calidad en el sector de servicios.
La generación de plazas en la capital y la frontera es un avance, pero la brecha entre el empleo creado y el número de personas que se suman al trabajo informal sigue siendo el principal obstáculo para el bienestar económico de la entidad.
Promover la formalidad implica más que la entrega de créditos, es decir, se requiere de un ecosistema que facilite la permanencia de las empresas en el sistema tributario y de seguridad social.
Tamaulipas enfrenta la urgencia de rescatar sus actividades de comercio y servicios si pretende abandonar el sótano de los indicadores nacionales de actividades terciarias. Mientras la informalidad siga siendo la opción más accesible para la supervivencia de las familias, el crecimiento económico del estado será incompleto.
El reto para la Secretaría de Desarrollo Económico no es solo inyectar capital, sino transformar las condiciones de mercado para que la formalidad deje de ser vista como una carga y se convierta en una ventaja competitiva real para los emprendedores tamaulipecos.