FORBES. Pese a que cada vez hay más personas jóvenes trabajando en México, el empleo digno y los derechos laborales continúan en precariedad.
Actualmente 9.2 millones de jóvenes tienen trabajos informales, situación que no ha mejorado desde hace 20 años, según un reporte elaborado por las organizaciones Acción Ciudadana Frente a la Pobreza y Alianza Jóvenes con Trabajo Digno.
El dato revela un problema estructural que no logrado resolverse. Hace dos décadas había 9 millones de jóvenes de entre 15 y 29 años en esta condición, hoy son 200 mil más, lo que refleja que aun con el paso del tiempo, no ha habido cambios sustanciales en la calidad de empleo para este sector de la población.
Aunque el número de jóvenes con empleo ha crecido en términos absolutos, este aumento ha ocurrido al mismo ritmo que el crecimiento poblacional, lo que diluye cualquier avance real. En el fondo, el problema permanece intacto: más jóvenes trabajan, pero no en condiciones dignas.
La informalidad se ha convertido en la principal puerta de entrada al mundo laboral para los jóvenes, de los 15.4 millones que trabajan, 9.4 millones carecen de seguridad social.
Actualmente 4.2 millones de jóvenes con empleos (27%) reportan cero ingresos, cifra que se ha duplicado en los últimos 20 años, además, 1.5 millones trabajan sin remuneración salarial directa, ya sea en negocios familiares, trabajos por comisión o por esquemas de becas.
Otros 7.3 millones de jóvenes están excluidos del sistema laboral y más de la mitad de ellos, 3.8 millones, lo están por dedicarse a labores de cuidado sin remuneración, problema que afecta en su mayoría a las mujeres.
El desafío no radica en cuantos jóvenes se han incorporado al sistema laboral, sino en las condiciones en las que lo hacen y las barreras estructurales que impiden cambios, el acceso al trabajo sigue sin garantizar la autonomía y mucho menos una buena calidad de vida.
El reporte señala que el sector de empleo juvenil será la pauta para marcar el futuro del país en unos años por eso más allá de generar empleo, lo importante es impulsar políticas integrales que no solo permitan el acceso al empleo, sino que mejoren su calidad de vida, y aboguen por sus derechos.