EL IMPARCIAL. La aviación militar en la región ha dado un giro histórico este 22 de enero de 2026. A través de un comunicado oficial emitido por la empresa estadounidense Lockheed Martin, se ha confirmado que la Fuerza Aérea Mexicana (FAM) es el primer cliente en América Latina en adquirir y operar el C-130J-30 Super Hercules. Este movimiento estratégico representa no solo una modernización de equipo, sino la consolidación de México como el líder regional en transporte táctico pesado, integrándose a una élite global de solo 25 naciones que operan la variante más avanzada del legendario Hércules.
De acuerdo con la información adelantada por el portal especializado Infodefensa, esta adquisición es la primera de dos adjudicaciones internacionales cerradas durante 2025, lo que sitúa a la FAM a la vanguardia tecnológica. Al elegir el C-130J-30, México accede a una plataforma con aviónica digital de punta, mayor eficiencia de combustible y una capacidad de carga extendida, ya que esta versión alargada añade 4.5 metros de espacio en la bodega de carga. Muchos expertos del sector defensa se preguntan qué ventajas tiene el C-130J-30 sobre los modelos antiguos; la respuesta técnica proporcionada por el fabricante radica en su potencia superior, su capacidad para operar en pistas cortas o no preparadas y un alcance que permite misiones transcontinentales sin escalas técnicas.
Características y capacidades del nuevo Super Hercules en México:
La decisión de la Fuerza Aérea Mexicana de recapitalizar su flota heredada se basa en cinco décadas de desempeño impecable del modelo C-130 original en el país. Según declaraciones de Trish Pagan, vicepresidenta de Movilidad Aérea de Lockheed Martin, esta compra ratifica la confianza absoluta en el Super Hercules. Pagan destacó que el avión ofrecerá un rendimiento inigualable y la versatilidad necesaria para las misiones críticas que México enfrenta anualmente, especialmente bajo el esquema del Plan DN-III-E. Al integrar el reporte de Infodefensa, queda claro que la transición para las tripulaciones mexicanas será sumamente fluida, aprovechando la infraestructura logística y el conocimiento técnico ya existente en la base aérea de Santa Lucía.
En el ámbito regional, surge la duda de qué países operan el C-130 en Latinoamérica; aunque naciones como Brasil, Chile, Argentina y Colombia poseen versiones anteriores (K o H), México se distancia competitivamente al ser el único con la tecnología “J”. Esta aeronave es un poderoso símbolo del compromiso nacional con la seguridad y la cooperación regional. El C-130J-30 no es solo un transporte; es una herramienta de diplomacia y asistencia que permite a México llegar más rápido y con más recursos a cualquier punto de desastre natural. Con una flota global de más de 560 aeronaves similares en operación, la FAM asegura su preparación sostenida y el acceso a una red de soporte empresarial global, garantizando que el Super Hercules sea la columna vertebral de la movilidad aérea mexicana durante las próximas décadas de este siglo XXI.